Meta Channel Corporation | Division Token Lab
El caso Binance pone de manifiesto una tensión estructural de MiCA: el estándar jurídico es europeo y uniforme, pero la autorización inicial y la responsabilidad supervisora primaria siguen siendo nacionales.
El supervisor del Estado miembro de origen no concede una licencia meramente local. Autoriza una puerta de entrada al mercado europeo.
Y ahí está el punto delicado: una vez concedida la autorización, el pasaporte permite operar en toda la Unión, aunque otros supervisores nacionales hubieran tenido reservas sobre el mismo operador.
ESMA puede empujar convergencia, coordinar criterios y advertir contra el arbitraje regulatorio. Pero la decisión ordinaria de conceder la licencia CASP sigue estando en manos de las autoridades nacionales.
Por eso el caso Binance no debe leerse solo como una cuestión de Grecia, ni como una simple retirada administrativa.
La pregunta de fondo es más seria: ¿puede una regulación europea formalmente uniforme evitar que la puerta nacional se convierta en una búsqueda del supervisor más cómodo?
Ahí se juega buena parte de la credibilidad práctica de MiCA.
















