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BlackRock fuerza la norma y cómo Europa —desde MiCA— ofrece la respuesta jurídica

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La colonización regulatoria en la era de la tokenización

Por Antonio Tejeda Encinas | CEO de Meta Channel Corporation

Las revoluciones tecnológicas no esperan al legislador. La historia del derecho económico demuestra que las normas casi nunca preceden a la innovación: la siguen, la consolidan y, en muchos casos, la legitiman a posteriori.

La tokenización de activos —ese proceso por el cual todo bien susceptible de generar valor puede representarse digitalmente en una red DLT— es el mejor ejemplo contemporáneo de esa dinámica.

El pasado 14 de octubre de 2025, @Larry Fink, CEO de BlackRock, lo expresó en CNBC de forma inequívoca: “Estamos solo al comienzo de la tokenización de todos los activos del mundo, desde bienes raíces hasta acciones y bonos.” Añadió que más de 4 billones de dólares permanecen en carteras digitales globales “listas para canalizarse hacia productos tokenizados”, y que “tokenizar ETFs acercará el mundo cripto a los mercados tradicionales”.

El mensaje de Fink no es técnico, sino estructural. BlackRock ya no habla de blockchain como tendencia, sino como la infraestructura inevitable del capitalismo financiero.

Pero esta transición revela una estrategia más profunda. BlackRock no espera la regulación. La provoca.

Su fondo tokenizado (BUIDL), lanzado en marzo de 2024 y que ya supera los 2.800 millones de dólares, es el caso más claro de cómo una entidad privada usa la innovación como herramienta de legislación por precedente. El mecanismo es demoledoramente eficaz: se lanza un producto en los márgenes legales existentes, se le da escala institucional y se convierte en la referencia regulatoria de facto. Cuando los legisladores definan qué es “tokenización segura”, el modelo ya existirá y tendrá la firma de BlackRock.

En los laboratorios de compliance a esto se le llama inevitability engineering: crear la percepción de que un modelo no solo es viable, sino inevitable. La secuencia es perfecta: primero, la declaración doctrinal (“El futuro es la tokenización”); segundo, la demostración funcional (“Ya lo hacemos de forma segura”); y tercero, la colonización regulatoria (“Sería un error frenar lo que ya funciona”).

En derecho comparado, esto se denomina path dependency (dependencia de trayectoria): una vez que un modelo privado alcanza masa crítica, el sistema jurídico tiende a preservarlo. BlackRock y sus pares juegan con esa variable de tiempo. No necesitan ser los primeros en lanzar, sino los primeros en sobrevivir al vacío normativo.

El resultado es una «captura blanda» del marco normativo. La norma se escribe desde la práctica; el Estado ya no impone la ley, simplemente la ratifica a posteriori.

J.P. Morgan, Goldman Sachs, State Street, BNY Mellon, Circle y Securitize actúan como las capas intermedias entre el capital y la norma. Quien controle la infraestructura de emisión y custodia de estos nuevos activos controlará la columna vertebral del capitalismo digital.

En Europa, esta transición no se observa desde la distancia, se articula desde el Derecho. MiCA no compite con lo que hacen BlackRock o los grandes fondos; traduce su impulso a un lenguaje jurídico común, capaz de dar estabilidad a la tokenización global.

En ese terreno actúa META Channel Corporation: como intérprete entre la innovación de mercado y la estructura legal que la hace viable.

Operamos dentro del perímetro MiCA, gestionando la tokenización de activos reales como valor regulado y auditado —no como cripto-especulación—, centrados en la tokenización institucional, ambiental y socialmente útil: certificados verdes, propiedad intelectual o trazabilidad de activos no financieros.

Desde nuestra División TokenLab, desarrollamos proyectos bajo infraestructuras europeas autorizadas y plenamente conformes con MiCA, garantizando seguridad jurídica, transparencia y utilidad social en cada caso.

El nuevo discurso de Larry Fink solo ratifica lo evidente: la tokenización no es una idea futurista, sino una fase histórica inevitable. Mientras los grandes fondos globales ensayan su modelo MiFID-DLT, Europa ha construido con MiCA un espacio de equilibrio.

En ese espacio, META Channel no actúa como un intermediario financiero, sino como un arquitecto de gobernanza digital y confianza jurídica. La colonización regulatoria ya no es una teoría: es la forma moderna de poder. Y la tokenización, su campo de batalla.


Disclaimer: Este artículo refleja la opinión de su autor y la visión institucional de META Channel Corporation en materia de regulación digital. No constituye asesoramiento financiero ni legal, sino análisis doctrinal sobre la evolución del marco MiCA-DORA-DLT Pilot en Europa. Las referencias a BlackRock se basan exclusivamente en información pública y declaraciones oficiales de su CEO, Larry Fink, en CNBC, octubre 2025.

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