Por Antonio Tejeda Encinas | CEO Meta Channel Corporation | Presidente Comite Euro Americano de Derecho Digital -CEA Digital Law
I. Un punto de partida que Europa ha tratado de maquillar
Europa celebró en 2024 la aprobación del AI Act como si hubiera marcado un antes y un después. El relato era simple: liderazgo ético, protección del ciudadano y una regulación que el mundo admiraría.
La realidad ha sido otra. Mientras se pronunciaban discursos:
- La UE captó apenas el 10 % de la inversión global en IA en 2024-2025.
- EE.UU. concentró el 65 %.
- Asia, el 25 %.
- Startups europeas en sectores críticos —salud, fintech, automatización— se mudaron directamente a EE.UU. para poder operar sin bloqueos.
- Mistral AI, una de las pocas empresas con ambición global nacida en Europa, abrió sede en San Francisco para crecer.
No es un problema de “cumplir” o no cumplir. Es un problema de diseño: el marco creado para proteger ha levantado un muro que solo las Big Tech pueden escalar.
Y esto nos lleva a la segunda pieza del tablero.
II. Antes de resolver el AI Act, Europa ya ha activado otro proceso: el Digital Omnibus
A finales de 2025, la Comisión Europea ha impulsado lo que denomina Digital Omnibus: un paquete de reformas coordinadas para “simplificar” el ecosistema digital europeo, que incluye:
- ajustes al AI Act,
- modificaciones del GDPR,
- revisión de ePrivacy,
- coherencia con DORA,
- y armonización con MiCA y DMA.
La presentación formal está prevista para el 19 de noviembre de 2025, aunque buena parte del contenido ya está circulando en borradores y filtraciones.
El mensaje oficial es “simplificación”. El efecto político es otro: reconocer que el actual marco digital europeo no funciona de forma coherente. Y esto confirma lo que el mercado percibe desde hace un año.
III. Europa no tiene un problema puntual: tiene cuatro fracturas simultáneas
1. Fractura normativa: demasiadas reglas sin coordinación
AI Act, GDPR, MiCA, DMA, DORA y regulación sectorial forman un sistema que nunca fue diseñado para convivir.
Ejemplos claros:
Diagnóstico médico con IA – AI Act exige datasets amplios y representativos. – GDPR exige minimización estricta. La empresa debe maximizar y minimizar a la vez.
Biometría La misma huella puede ser dato ultrasensible o no ser “alto riesgo”, según el uso.
Finanzas – AI Act: alto riesgo. – GDPR: intervención humana obligatoria. – DMA: interoperabilidad. – Supervisores financieros: validación estadística.
El Parlamento Europeo ya lo admitió: “falta de coordinación, duplicidad de costes y criterios contradictorios”.
El Digital Omnibus intenta corregir parte del problema, pero evidencia otro mayor: Europa legisló antes de construir una arquitectura institucional capaz de sostener ese nivel de regulación.
2. Fractura económica: costes europeos imposibles de competir
- Cumplir el AI Act en alto riesgo cuesta 500.000 € – 2 millones.
- Impacto agregado UE 2025: 10.900 millones.
- Resultado: 90 % del mercado GPAI europeo en manos de empresas estadounidenses.
El Digital Omnibus no elimina este desequilibrio. Solo propone alivios parciales y temporales para mid-caps y startups. No resuelve la asimetría de fondo.
3. Fractura temporal: calendarios que no coinciden con la realidad
- Obligaciones de alto riesgo: agosto 2026.
- Estándares técnicos: Q2 2026, en el mejor escenario.
- Organismos notificados: la mayoría sin designar.
- Guías regulatorias que llegan después de entrar en vigor.
El Digital Omnibus contempla retrasos y “clock-stops” Pero no porque Europa quiera ser flexible, sino porque no llega a tiempo.
4. Fractura global: Europa compite sola
- EE.UU.: regulación ligera y adaptación rápida.
- China: control estricto + 50.000 millones en subsidios.
- Europa: regulación rígida + cero subsidios equivalentes.
Modelos fundacionales en 2025: – Europa: 3 – EE.UU.: 40 – China: 15
No es un problema coyuntural: es estructural.
IV. La flexibilización del AI Act anunciada por la prensa no es una reforma: es un reconocimiento
Las filtraciones (FT, Reuters, Tech Policy Press) señalan:
- retraso en sanciones,
- exenciones para medianas,
- flexibilización GPAI,
- clock-stop en alto riesgo.
El Digital Omnibus es la vía formal para introducir estos ajustes. Pero su origen es claro: Europa se ha dado cuenta de que la norma, tal como está, no es sostenible en la práctica. La incertidumbre, sin embargo, sigue creciendo: cada filtración genera parálisis. Y la ausencia de una comunicación política clara amplifica la sensación de improvisación.
V. ¿Qué funciona realmente en 2025–2028?
- Clasificación defensiva inteligente Evitar que los sistemas “caigan” en alto riesgo por defecto.
- Evitar open-source sin trazabilidad contractual Especialmente hasta 2027.
- Automatización documental desde CI/CD No es opcional: es la única forma de resistir auditorías simultáneas.
- Uso activo de sandboxes nacionales España, Alemania y Francia están actuando como zonas de descompresión regulatoria.
- Comunicación honesta a inversores
“Estamos alineando estándares en evolución con documentación trazable desde el pipeline”. En un entorno inestable, este mensaje genera confianza.
VI. Quién está ejecutando, no improvisando
Este punto es importante.
Pocas organizaciones trabajan en la intersección real de lo jurídico, lo técnico y lo operativo. META Channel Corporation es una de ellas.
Mientras otros separan normas por departamentos, META Channel Corporation traduce AI Act, GDPR, MiCA, DORA y la regulación sectorial a un único modelo operativo.
Eso permite algo que la mayoría no sabe ni por dónde empezar: hacer que cinco marcos regulatorios funcionen como si fueran uno solo, sin contradicciones internas.
No es teoría ni marketing. Es arquitectura. Y es lo que permite construir mientras otros siguen discutiendo interpretaciones.
VII. Europa necesita claridad, no más capas de regulación
El AI Act nació desde una convicción política legítima. El Digital Omnibus nace desde una necesidad institucional urgente. Pero un continente no se sostiene solo con principios. Necesita normas coherentes, calendarios realistas y reguladores que hablen entre sí.
Si el Digital Omnibus se queda en ajustes menores y no en una reforma de fondo, Europa prolongará su incertidumbre hasta finales de la década. Mientras tanto, las empresas no pueden esperar a que Bruselas se organice.
La única estrategia sensata es prepararse para el escenario más realista: un AI Act parcialmente corregido, parcialmente diluido y aplicado por autoridades que seguirán interpretándolo de forma desigual durante años.
Quien se adapte a ese escenario podrá competir. Quien no, quedará atrapado entre normas que no encajan.
















