En Estados Unidos, desde 2022, se ha observado un aumento en el uso de NFT para notificar a acusados en casos de ciberdelitos relacionados con blockchain, permitiendo alcanzar a presuntos autores previamente ilocalizables. Este fenómeno refleja una tendencia global de aumento en delitos informáticos, incluyendo la sustracción de criptoactivos, como evidencian los datos del Ministerio del Interior de España que registran un incremento en los fraudes informáticos.
Los tribunales extranjeros han recurrido a la tecnología utilizada por los autores de delitos informáticos, como los NFT, para superar obstáculos en la notificación judicial y garantizar la recepción efectiva de las acusaciones por parte de los acusados, abordando así la indefensión del acusado y otros desafíos jurisdiccionales y de comunicación. Un ejemplo de ello es el caso de una jueza federal en Estados Unidos que envió una notificación judicial a través de blockchain y NFT, tras la presentación de un informe pericial que confirmaba transacciones ilícitas de criptomonedas.
Los NFT, derivados de la evolución de los tokens criptográficos, son únicos e indivisibles, lo que les permite servir como certificados públicamente verificables. Las cadenas de bloques, al ser distribuidas, encriptadas y públicas, son idóneas para aplicar marcas de tiempo exactas, garantizar la integridad del contenido y autenticar a remitentes y destinatarios en las comunicaciones.
Resumiendo, la tecnología de registro distribuido, junto con los NFT, ofrece una solución eficiente y legalmente sólida para la notificación judicial en la era digital, alineándose con los principios de autenticidad y protección de los derechos fundamentales. Este enfoque innovador contribuye a mejorar la eficacia y legitimidad del sistema judicial en un contexto cada vez más digitalizado.









